La Diosa, para los wiccanos, es una deidad que vive en cada rincón de la tierra, la hacen poseedora de muchos nombres y aspectos. Comúnmente se la representa en las tres fases de la vida de una mujer: como una niña, una madre y como una anciana. Cuando es una niña simboliza la inocencia, la pureza y todas las esperanzas todavía no realizadas. Como madre, aparece con la luna llena, con un niño en su vientre, se encarga de la salud de los suyos. En su aspecto de anciana; la diosa significa todo lo que es sabiduría, es la que practica la magia, simboliza el lado oscuro de la luna, siempre es benévola. Bajo esta apariencia de anciana, la diosa tiene que ver con la muerte y el renacimiento. Los romanos, siempre según los wiccanos, la adoraban en la forma de la diosa Diana o Artemisa en su aspecto de niña. Los egipcios la adoraban como Isis o Deméter en su aspecto de madre. Y en su aspecto de anciana fue adorada como Hécate por los griegos.