El Dios es generalmente presentado como el amante o hijo de la Diosa, su lado masculino, sus atributos son la fuerza, la justicia, la protección y la preservación, lo asocian a su vez con la caza y las fuerzas salvajes de la naturaleza. Se supone hace guardia a las puertas de la vida y la muerte –rige el inframundo- la mayoría de las brujas y wiccanos hacen una analogía entre él y el dios griego Pan, ya que ambos son los señores de la cacería y poseen cuernos. Los primeros cristianos demonizaron la imagen de Pan, atribuyendo sus pezuñas y cuernos a la imagen del diablo. En algunas tradiciones wicca, la cosecha es el momento en que el dios muere para fertilizar a la diosa. Él renace con el solsticio de invierno, con el renacimiento del sol. Otras tradiciones consideran al invierno como la época del año que pertenece al dios, mientras que el verano es el momento de la diosa. Algunos consideran que todo el año representa una danza continua entre las dos deidades.